¿Felices fiestas?

Mi querida lectora:


Ven, te invito a platicar un rato conmigo. Aprovechemos el frío que se vive en el ambiente y sentémonos a charlar junto a una taza de chocolate bien caliente para disfrutar de nuestra compañía.

Me gustaría contarte algo que me sucedió esta semana y que posiblemente tú, o alguien cercano a ti (la prima de una amiga, por supuesto) puede haber experimentado antes.


La historia comienza así, me encontraba caminando por un centro comercial con mi familia, ya sabes, terminando de hacer las últimas compras navideñas, disfrutando de las decoraciones y del intenso frío cuando me di cuenta de algo muy peculiar… frente a mí se encontraba una joven pareja que parecía discutir sobre algo en particular.


Me llamó la atención por 2 razones: la primera, porque sus rostros salían un poco de tono entre la multitud de gente sonriendo y cantando villancicos navideños (bueno, tal vez no cantando, pero sí pasándola muy bien) y porque la muchacha dijo algo que normalmente no se suele escuchar en una época tan festiva como esta: “Ya quiero que llegue enero, detesto las fiestas decembrinas”.


¡Que sorpresa!, ¿cierto? Para algunas personas, estas fechas no son tan alegres como imaginamos.


Debo de admitir que el comentario de esa joven se quedó dando vueltas por mi cabeza el resto del día y, reflexionando un poco sobre mi propia vida, me di cuenta que yo también me he sentido así antes…

A veces, la Navidad resulta dolorosa porque nos recuerda la pérdida de un ser amado… o deseamos evitar con todas nuestras fuerzas que llegue el Año Nuevo porque nos recuerda que todavía no alcanzamos todas las metas que nos habíamos propuesto (y sí, estoy hablando de tus propósitos de Año Nuevo)… o simplemente no soportamos que nos recuerden por todas partes lo “felices” que deberíamos sentirnos porque Santa Claus por fin está en la ciudad.


¿Te suena familiar la historia?


Sentirse triste durante las fiestas de diciembre, es mucho más común de lo que pensamos… ¿por qué entonces nos cuesta tanto trabajo expresar cómo nos sentimos? Pues muy simple, por la “presión de disfrutar” de la temporada.


Pero querida amiga, te invito a que reflexiones el último punto de la siguiente manera: si nos “obligamos” a que estas fiestas sean un momento de tranquilidad, encuentro e ilusión… lo más probable es que seamos incapaces de conseguirlo.


Navidad a tu manera


Podrá parecer que después de todos los argumentos que te acabo de compartir, la respuesta más sencilla a este dilema sea meterte a la cama y no salir de ahí hasta que el calendario indique que ya es el primero de enero del próximo año, pero te tengo otra alternativa mucho más útil y que te permitirá disfrutar de estas fiestas como nunca…

 

Escoge las actividades en las que deseas participar


y deja a un lado las tradiciones que no van contigo.

 

En otras palabras: anímate a diseñar las fiestas decembrinas que se ajustan al momento de vida en el que te encuentras.


¿Nunca te ha gustado preparar una cena complicada porque terminas estresada, agotada y con ganas de todo menos de comer? Qué tal si este año hablas con tu familia y deciden cocinar entre todos un platillo menos complicado; podrían incluso organizar un concurso para divertirse un rato y descubrir cuáles platillos son los más creativos.


¿No te sientes de ánimo para ir a la fiesta de Año Nuevo que organizaron tus amigos? Habla con ellos y explícales como te sientes; tal vez lo que realmente necesitas es sentirte acompañada por ellos en una fecha tan sensible como esta.

Sea lo que sea que decidas hacer, recuerda que lo más importante es disfrutar de la temporada a tu manera. Si necesitas guardar el árbol este año, ¡hazlo!; si prefieres comer pizza con tu familia en lugar del famoso estofado de pavo de la tía abuela, ¡hazlo!; si quieres evitar los centros comerciales y decides elaborar tus propios regalos, ¡hazlo!


Tú tienes la capacidad de imprimir tu esencia a esta temporada… sólo hace falta que decidas poner manos a la obra.


Antes de irme, te recuerdo que la sección de comentarios siempre está disponible para que compartas tus ideas, sentimientos y anécdotas. Me encantaría conocer cómo tú decides vivir estas fiestas y qué otros temas te gustaría encontrar en este espacio.


Como siempre, es un gusto escribirte y compartir contigo nuevas historias.


Un abrazo muy fuerte,


Floreser

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